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El Enfermo de Abisinia

 

Orlando Mejía Rivera

 

Bruguera

 

(Ediciones B) El caldense Orlando Mejía Rivera publica en la colección Bruguera su novela El enfermo de Abisinia, un homenaje al poeta Athur Rimbaud en el que el autor esgrime una nueva teoría acerca de su muerte, que habría sido provocada por una enfermedad diferente a la sífilis.

 

Orlando Mejía Rivera es un reconocido médico, con varios premios literarios y científicos. Sus textos han sido traducidos a cuatro idiomas y la publicación de su novela en Bruguera, sello reconocido por la calidad excelsa de las obras de su colección, es el segundo reconocimiento que la casa matriz de Ediciones B en España hace a las plumas colombianas. El primero fue la publicación de la novela Museo de lo inútil, del escritor Rodrigo Parra Sandoval.

 

En El enfermo de Abisinia Mejía Rivera juega con la historia, la pasión, la maledicencia y la envidia, al recrear los últimos años de Rimbaud como comerciante de café y lector del Corán, las críticas de Edmond Lepelletier contra el poeta y la relación de este con Paul Verlaine. En el medio, un personaje no histórico, el médico Nikos Sotiro, quien se relaciona con los tres, le permite al autor fabular un rompecabezas donde la poesía desempeña un papel predominante.

 

Alternando realidad y ficción, Mejía logra un relato donde los sentimientos fluyen y en el que la desazón de unos, la rabia de otros y la voluntad de algunos respecto a esclarecer los hechos, levantan un mosaico de estados de ánimo que termina siendo el homenaje a un hombre de genialidad indescifrable que no pudo ser comprendido por sus amigos, ni destruido por sus enemigos.

 

La pasión de Verlaine y la mezquindad del crítico Lepelletier son reflejos de ceguera, ante la luminosidad del poeta maldito, que llegan hasta nuestros tiempos y le hacen decir a Sotiro: “No estábamos preparados para escuchar y convivir con Arthur Rimbaud transformado en un hombre maduro y sano, viviendo la segunda mitad de su vida, hasta los setenta u ochenta años, revelando al mundo imágenes sacadas de otras dimensiones y todavía prohibidas para esta civilización nuestra, tan atrasada, tan arcaica, tan cerca de las alimañas y los cocodrilos, a pesar de esas ínfulas de doctos y sabihondos, de los adelantos de la nueva ciencia, del barco de vapor y del ferrocarril”.

 

Sobre el autor

 

Orlando Mejía Rivera. Escritor y médico especialista en medicina interna. Especialista en literatura hispanoamericana. Magister en filosofía con énfasis en epistemología. Profesor titular e investigador del Departamento de Salud Pública, Programa de Medicina, Facultad de Ciencias para la Salud, Universidad de Caldas. Colaborador habitual del suplemento literario Papel Salmón del periódico La Patria, de la Revista Universidad de Antioquia y de la Revista Aleph. Durante algunos años tuvo una columna en el periódico El Tiempo (Eje Cafetero) titulada La biblioteca de Babel, donde hacía reseñas de libros.

 

Libros publicados: Antropología de la muerte (1987), Humanismo y Antihumanismo (1991), Ética y Sida (1995), Poesía y conocimiento (1997), La Casa Rosada (1997), La muerte y sus símbolos (1999), De la prehistoria a la medicina egipcia (1999), De clones, ciborgs y sirenas (2000), Pensamientos de guerra (2000), Heinz Goll: Das Vagabundieren des Künstlers (2001), Los descubrimientos serendípicos, Aproximaciones epistemológicas al contexto del descubrimiento científico (2004), Extraños escenarios de la noche (2005), El asunto García y otros cuentos (2006).

 

Premios literarios: ganador del concurso de novela Icfes-Cres Centro-Occidente (1996) con La Casa Rosada, ganador del Premio Nacional de Cultura en la modalidad de novela del Ministerio de Cultura (1998) con Pensamientos de Guerra, ganador del Premio Nacional de Ensayo Literario Ciudad de Bogotá (1999) con De clones, ciborgs y sirenas.

El mundo según Germán Espinosa

 

Gustavo Tatis Guerra

 

Ícono Editorial

 

(Ícono Editorial) Llegar al alma de aquel niño que jugaba solo en el centro de un patio de Cartagena de Indias, y encontrar la esencia del espíritu del hombre que a lo largo de sus 69 años de vida escribió una de las obras narrativas de mayor exigencia creadora en la literatura de Colombia y América Latina del siglo xx y principios de esta nueva centuria, es el objeto de este diccionario de confesiones perdurables de Germán Espinosa.

 

Esta suma de visiones es una aproximación al ser y al escritor —destacado entre los sesenta personajes de la historia colombiana—, autor de esa obra excepcional, La tejedora de coronas (1982), incluida por la Unesco en su colección de obras representativas de la humanidad y valorada por la crítica como una de las cuatro mejores novelas del país en el siglo xx.

 

Este libro es una ventana para asomarnos al pensamiento del Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras de Francia. Hay aquí una palpitación del alma de Germán Espinosa, criatura que asciende a lo más profundo de la niebla y descubre el raro fulgor en la oscuridad, el secreto y la crudeza en la claridad. He aquí su concepción del mundo, de su literatura y su exquisita erudición sobre lo divino y lo humano. Mirada visionaria, polifónica, dotada de belleza y sabiduría. Como quien se sienta a escuchar el mar.

 

He aquí una corta selección de definiciones de Germán Espinosa, de las que aparecen en la obra.

 

CUENTOS

 

Todos los cuentos debían obligatoriamente referirse a la violencia política y al hambre del pueblo. Yo discrepaba, como en general he discrepado. Sentía el cuento fantástico y era lo que deseaba realizar. [En «Entrevista inédita con Germán Espinosa», Roberto Montes Mathieu.]

 

DEMONIO

 

Le tengo mucho miedo porque se encuentra dentro de mí. [En entrevista con Ricardo Rondón.]

 

DESGRACIA

 

Para mí, el extremo de la miseria es el de quien debe trabajar en oficios que no ama. [En La verdad sea dicha.]

 

DESNUDOS

 

El Santo Oficio, a finales de la Edad Media exterminó a la secta cátara, entre cuyos postulados se contaba el de entender la sexualidad humana como una chispa de divinidad que demoraba en la materia. [En «Variaciones en torno al pudor».]

 

ESCRIBIR

 

Mi necesidad actual de escribir —llamémosla así— emana de varias convicciones profundas; en resumen, el hombre debe liquidar, como sea, la guerra civil que se libra dentro de su propio ego. [En entrevista con Osiris Troiani, de Primera Plana.]

 

FLORES

 

García Márquez me dijo alguna vez que era de buena suerte mantener en la sala de nuestra casa flores muy amarillas, y es el único consejo suyo que he seguido. [En La verdad sea dicha.]

 

VIAJE

 

Yo he viajado un poco y no he logrado ver, ni en Europa, ni siquiera en África, cosa que me sea realmente extraña como americano, porque nada hay sobre este planeta que sea extraño a América. [En «Prefacio de 1989», de «La liebre en la luna».]

 

El autor

 

Gustavo Tatis Guerra

 

Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, 1992. Nominado en tres oportunidades a ese mismo premio en 1993, 1995, 1997. Ganó en 2003 el Premio de Periodismo «Álvaro Cepeda Samudio».

 

Autor de los poemarios Conjuros del navegante (1988), El edén encendido (1994), Con el perdón de los pájaros (1996), He venido a ver las nubes (2008), La ciudad amurallada (Crónicas de Cartagena de Indias, 2002) y Alejandro vino a salvar los peces (Premio Nacional de Cuento Infantil Comfamiliar del Atlántico, 2002).

 

Tiene inédita una novela y un ensayo sobre la obra poética de Luis Carlos López y Raúl Gómez Jattin. Publicó también un ensayo novelado, Bailaré sobre las piedras incendiadas, sobre la escritora Virginia Woolf. Es editor cultural del diario El Universal, de Cartagena.

Como lo habíamos mencionado en la edición anterior, 2008 es el Año Carrasquilla. En este espacio trataremos de brindarles apartes de textos del escritor antioqueño acerca de temas específicos, suministrados por Claudia Arroyave, coordinadora editorial del evento. En esta ocasión, un tema que viene bien para quien se encarga de este blog: las bicicletas.
 

“Otra cosa me ha encantado mucho y son las bicicletas (no sé cómo se escribe). ¡Qué delicia ver esas gentes resbalando en esas ruedas, con esa suavidad, esa delicadeza, esa rapidez y esa gracia! No puedo menos de sentir como cierta envidiecita cuando veo un tipito de éstos rodando por esas calles y paseos. ¡Quién tuviera diez años menos y no tanta gordura para aprender a montar en esas ruedas! Ver por las tardes y las mañanas las ringleras de dieciséis o veinte, es cosa que trastorna; y verlos hacer esas curvas tan veloces y tan elegantes para no tropezar con carruajes y transeúntes. ¡Luis me parece que no resistiría a tantas seducciones”.

 

Epístolas. Carta desde Bogotá. Noviembre 5 de 1895

2008: Año Carrasquilla

(Ministerio de Cultura) El próximo 17 de enero nacerá nuevamente Tomás Carrasquilla en su pueblo, Santo Domingo, Antioquia, y en Colombia. Ese día, la primera dama de la Nación, Lina Moreno de Uribe; la Ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno Zapata; el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, el alcalde de Santo Domingo, Jaime Humberto Sánchez, entre otras personalidades, presidirán la apertura de una celebración nacional que se extenderá durante todo 2008: los 150 años del natalicio de una de las más importantes voces de la literatura colombiana.

Para asistir al evento, el Ministerio de Cultura dispondrá algunos buses que saldrán de Medellín a las siete de la mañana, y regresarán a la ciudad a las cuatro de la tarde (Santo Domingo está ubicado a 70 kilómetros de Medellín. 2½ de viaje).

Además de la apertura, el Ministerio de Cultura y un grupo de instituciones del país tienen programada una serie de actividades artísticas y culturales que buscan acercar el personaje y su obra a todos los colombianos. Entre ellas está el Concurso Nacional de Cuento en homenaje a Gabriel García Márquez, que en 2008 será dedicado a la memoria de Tomás Carrasquilla.

Asimismo, en diferentes escenarios culturales se exaltará la figura del escritor. En la Feria del Libro de Bogotá, en una superficie de más de 1000 metros cuadrados, se realizarán conferencias, exposiciones, exhibición y venta de libros, entre muchas otras actividades en torno al autor. También se harán lecturas en bibliotecas públicas, talleres, conferencias, exposiciones, y se tendrá un espacio destacado en las principales ferias del libro del país, y en eventos literarios como el HAY Festival y el Congreso Nacional de Lingüística, Literatura y Semiótica Tomás Carrasquilla, que tendrá lugar en Medellín en septiembre de 2008.

El escritor

Tomás Carrasquilla nació en el pueblo de Santo Domingo, Antioquia, el 17 de enero de 1858, cuando, como él mismo decía, “no se conocían otras máquinas que las de coser, los relojes y los molinos”. Vivió en su pueblo durante cuatro décadas, donde comenzó a escribir y produjo obras tan recordadas como Simón, el mago y Frutos de mi tierra, su primera novela publicada en 1896.

Aunque joven inició estudios en la Universidad de Antioquia, se retiró a causa de las guerras civiles de la época, y regresó a Santo Domingo a desempeñarse como sastre, secretario del juzgado y juez municipal. Hizo parte activa de la Sociedad del Tercer Piso, un grupo de amigos lectores, fundadores de una selecta biblioteca en 1893, que se conserva hoy como patrimonio documental de la Nación.

A principios del siglo XX se trasladó a Medellín y, afectado por una quiebra del Banco Popular que lo dejó en “bancarrota”, se internó unos años en la mina de San Andrés, cerca de los municipios de Argelia y Sonsón. Allí trabajó como dispensario de la mina, y continuó leyendo y escribiendo. Entre 1914 y 1919 vivió en Bogotá, donde trabajó como funcionario del Ministerio de Obras Públicas, y regresó a Medellín, donde escribió sus dos obras cumbre: La marquesa de Yolombó, y la trilogía Hace tiempos. Allí murió el 9 de diciembre de 1940, a sus 82 años.

Su obra

Compuesta de más de treinta piezas, entre novelas, cuentos, crónicas periodísticas, ensayos y perfiles, la obra de Tomás Carrasquilla es un referente esencial de la cultura colombiana.

Entre estas piezas se destacan cuentos como En la diestra de Dios Padre, San Antoñito, El ánima sola y El Zarco, y artículos de crítica literaria como las Homilías, que causaron no poca polémica a principios del siglo XX.

La reimpresión de algunas de sus novelas y de sus cuentos más populares renovó la memoria y conservó la vigencia del autor antioqueño durante todo el siglo XX. No de toda su obra, sin embargo: aparte de las ediciones de las Obras Completas realizadas por Epesa (Madrid), en 1952, y Bedout (Medellín), en 1958, que cincuenta años después hacen parte del acervo patrimonial de las bibliotecas; y aparte de una desigual selección de algunas de sus novelas y cuentos, buena parte de su obra periodística, biográfica y crítica, parece condenada al olvido.

¿Por qué estamos celebrando?

El sesquicentenario del nacimiento del autor antioqueño se presenta como una oportunidad única para el rescate de la memoria de una obra que ha de ser recordada por inmortalizar un período y una región, incluyendo las costumbres y la jerga particular de su gente.

Teniendo en cuenta que Carrasquilla ha sido el exponente colombiano de la novela sociológica europea (esa que busca indagar sobre la psicología de los distintos sectores sociales, a través de un retrato de sus comportamientos, su lenguaje peculiar y sus creencias), y que la maestría de su prosa, conocimiento del castellano y genial observación de su entorno son su contribución al desarrollo de la literatura nacional, es preciso y merecido exaltar su nombre e incitar a su lectura, sobre todo en las nuevas generaciones.

(Prensa Alfaguara) El maestro Germán Espinosa, una de las figuras literarias más importantes de Colombia, también llamado “El Gabo sin Nobel”, falleció a las tres de la madrugada de este miércoles tras ser internado en la Clínica Colsánitas, de Bogotá, afectado por una neumonía.
Cuentista, novelista, ensayista y poeta, nació en Cartagena de Indias en 1938 y publicó a los quince años su primer libro, un poemario titulado Letanías del crepúsculo. Se desempeñó por largos años como periodista. En 1970 apareció en Montevideo y en Caracas su novela Los cortejos del diablo, pronto traducida al italiano y elogiada por escritores famosos como Mario Luzi y Mario Vargas Llosa. Retirado del periodismo en 1975, ocupó cargos diplomáticos en Nairobi y en Belgrado.
Al publicar en 1982 su novela La tejedora de coronas —elegida diez años después «obra representativa de las letras humanas» por la Unesco — su prestigio se extendió y le permitió ser traducido también al francés, al alemán, al inglés, al chino y al coreano. Doctor honoris causa de varias universidades, fue catedrático de literatura y ética en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. En 1999 la revista Semana escogió su novela La tejedora de coronas como la segunda mejor de los últimos 25 años, después de El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez; cuatro años más tarde incluyó a Espinosa entre los sesenta personajes más destacados en la historia colombiana. Por votación del público lector, obtuvo en el 2002 el Premio Nacional de Literatura otorgado por la revista Libros & Letras.
Su éxito en lengua francesa, al ser elogiado entre muchos otros por Alain Bosquet y por Bernard Pivot, determinó al Ministerio de la Cultura de Francia a hacerlo en el 2004 caballero de la Orden de las Artes y de las Letras, distinción reservada a los grandes creadores artísticos del mundo. Publicó cerca de cuarenta libros en los géneros de novela, cuento, poesía, ensayo y biografía, entre ellos, El signo del pez, La balada del pajarillo, La aventura del lenguaje, Cuando besan las sombras y Aitana, su última novela, presentada este año en la veinteava versión de la Feria del libro de Bogotá.
Hace pocos días, Alfaguara terminó de imprimir en Bogotá una nueva edición de sus Cuentos completos, que reúne 75 piezas en la que predominan lo fantástico y lo psicológico, a menudo cernidos por un velo delicado de humor. Una combinación que sólo su genialidad y su pluma pudieron lograr en nuestra literatura.