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Adiós, Bo Diddley

A los 79 años de edad, murió hoy el cantante y guitarrista Bo Diddley, quien con su particular estilo para interpretar el blues, logró darle mucho condimento al género y de paso, sembrar la semilla para lo que sería el rock’n’roll. La causa de su fallecimiento fue un ataque al corazón, órgano del cual venía sufriendo desde agosto del año pasado.

En los años 50, Diddley junto a Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis y otros, ayudaron a darle un nuevo aire a la música popular. Su estilo sincopado se convirtió en un ritmo específico del rock, que se puede encontrar en las melodías de otros artistas como Buddy Holly, Johnny Otis, Steppenwolf, The Who, Bruce Springsteen o U2.

Canciones como “Bo Diddley”, “Who do you love” o “Road runner” son temas clásicos del blues y del rock’n’roll. Si en estudio motivaban a moverse, en concierto era mucho más la forma en que la música invadía el cuerpo, siendo el gestor de todo ese movimiento un hombre con una guitarra completamente rectangular, que generaba mucha energía con su manera de moverse sobre el escenario, algunas veces en la punta de los pies, otras de rodillas, en ocasiones de cabeza. Muchos artistas, se dice que Elvis Presley y Jimi Hendrix, copiaron su estilo.

“Yo abrí la puerta a mucha gente y ellos solo corrieron y me dejaron sosteniendo la chapa”, comentó Diddley alguna vez, refiriéndose a que nunca pudo obtener regalías por todas las canciones que llevan el riff que él inventó. Sin embargo, fue el héroe de muchos, como The Rolling Stones, The Beatles, quienes interpretaron buena parte de sus composiciones, o de bandas punk como The Clash. Recordemos que en 1979, Joe Strummer y Paul Simonon le pidieron a Diddley que abriera los conciertos de The Clash en su primera gira por Estados Unidos.

Se fue una de las grandes figuras del blues y el rock’n’roll. El hombre que con tres notas puso a bailar a muchas generaciones de músicos y melómanos. Mucho ritmo y mucha música en la tumba del gran Bo Diddley.

Desde 1939, The Blind Boys of Alabama ha interpretado una ferviente mezcla de góspel tradicional y contemporáneo. Mucho ha cambiado durante estas 7 décadas: muchos cambios de estilo, personal que se ha ido y que ha llegado, los discos de 78 revoluciones dieron paso a los larga duración y luego llegaron los discos compactos. Los fanáticos de los muchachos ciegos pasaron de ser un grupo reducido y confinado a las iglesias a verlos sobre los grandes escenarios del mundo, gracias a la adaptación que el grupo ha hecho de temas seculares con un fuerte mensaje espiritual. Esta constancia se ha evidenciado en 4 premios Grammy y en el continuo liderazgo de Jimmy Carter, quien está con la agrupación desde sus inicios.
El quinteto acaba de presentar su trabajo más reciente, “Down in New Orleans”, en el que se reúnen con diferentes músicos de Nueva Orleáns como Allen Toussaint, The Preservation Hall Jazz Band y The Hot 8 Brass Band.
El hecho de que Carter venga desde el comienzo del grupo, no ha impedido que The Blind Boys of Alabama tenga una mente abierta a la experimentación. De ahí la decisión de grabar en Nueva Orleáns con músicos nativos, en un ambiente nuevo para los cantantes, y ayudar a la reconstrucción de la ciudad. “Yo no me puedo subir en una escalera y clavar puntillas, pero junto a los muchachos puedo cantar temas que lleguen al corazón de la gente. Esos son nuestros clavos y nuestros martillos”, dice Jimmy Carter.
De acuerdo con el líder del grupo, los músicos de Nueva Orleáns tienen un ritmo diferente, trabajan con el sincopado, en un juego de empujar y halar. “Yo ya había escuchado jazz, eso que llaman dixieland, pero nunca lo había cantado. Por eso tuvimos que hacer algunos ajustes a nuestro estilo, pero no fue difícil. La gente de Nueva Orleáns es buena, son buenos músicos, es gente limpia. Disfrutamos mucho trabajar con ellos”.
El resultado: una fusión de estilos y matices con muchos aspectos dispares en la tradición musical estadounidense, tanto cronológicos como geográficos.
Mucha gente piensa que los artistas góspel solo pueden cantar canciones góspel, pero los Blind Boys of Alabama creen en los temas con mensaje positivo. Claro que ellos no interpretan canciones de amor ni nada por el estilo. Jimmy Carter dice “yo no soy de los que creen que el blues y el rhythm and blues son la música del diablo, de hecho me gusta mucho el blues, soy fanático de Blind Boy Fuller, Sonny Boy Williamson, Lightnin’ Hopkins y B.B. King. Antes no tocábamos con ellos, porque el góspel y el blues estaban separados, pero ahora sí lo hacemos”. De hecho, The Blind Boys of Alabama ha compartido escenarios y estudios de grabación con artistas como Bonnie Raitt, Randy Travis, Peter Gabriel, Solomon Burke, Lou Reed y Ben Harper.
Muchos temas góspel se han convertido en interpretaciones famosas tanto en la tradición afroamericana como en la angloamericana. Tal es el caso de “Uncloudy day” y “I’ll fly away”, ambos interpretados en este nuevo trabajo de los Blind Boys of Alabama. En Nueva Orleáns, son temas infaltables en el repertorio del jazz interpretado en los funerales por los tradicionalistas de The Preservation Hall Jazz Band pero también por bandas de corte más moderno como The Hot 8 Brass Band.
El corazón del sonido de los Blind Boys es esa armonía de 4 partes, que hace un uso dramático del contraste de las voces líderes. Este estilo es muy popular en los círculos religiosos gracias a los grupos tradicionales como The Golden Gate Quartet, y fue adaptado luego por el rhythm and blues. La ciudad de Birmingham se convirtió en un centro importante de este sonido, por lo cual fue conocido como “El estilo de Alabama”.
Jimmy Carter cuenta que llegar al sitio en el que el grupo se encuentra actualmente ha sido un largo proceso en el que han tenido que pasar por ciertos niveles. Con este nuevo álbum, “Down in New Orleans”, quieren contagiar de esa dedicación a la gente de la ciudad. “Como dice la canción de Mahalia Jackson, si nosotros podemos ayudar a alguien en Nueva Orleans, ayudarlo con una canción o con la grabación de este álbum, entonces nosotros nos sentiremos bendecidos”.

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Cierre con blues

El Teatro La Libélula Dorada ha sido uno de los espacios bogotanos que más apoyo le ha brindado al blues. No en vano durante más de 10 años ha venido realizando un festival dedicado a este género, el cual tiene lleno total en todos sus conciertos, lo cual demuestra que el blues en la capital.
La Libélula cierra su labor de este año con dos conciertos de blues, en los cuales participan algunos de los mejores blueseros bogotanos y varios de los buenos intérpretes de armónica que siempre se encuentran en «El expreso del viento», jornada con la cual se cierra el festival organizado por este teatro, conocido a nivel del mundo por sus obras de títeres.
En este cierre «con broche de blues», como lo han denominado, estarán Carlos Reyes, Germán Pinilla, Mónica Giraldo, Andrés Cardona, Blueswagen, Betto Martínez, Rodrigo Holguín, Luis Fernando García y Cristian Bolaños.

Las fechas, viernes 14 y sábado 15 a las 8 pm. La Libélula Dorada queda en la carrera 19 No 51-69 y pueden tener más información llamando a los teléfonos 2 49 86 58 ó 3 45 06 83.

Un rey poco conocido

De los tres grandes guitarristas de apellido King que tiene el blues: B.B., Albert y Freddie, tal vez este último sea el menos conocido. Sin embargo fue influencia para artistas como Eric Clapton y Stevie Ray Vaughan, mencionando apenas un par de nombres.
King nació en Texas y gracias a su madre y su tío aprendió a tocar la guitarra, inspirado por el estilo acústico rural de Lightnin’ Hopkins. A los 16 años de edad su familia se trasladó a Chicago, donde comenzó a visitar los clubes de blues y a empaparse de la música de los grandes como Muddy Waters, Jimmy Rogers y Little Walter.
Aunque sus comienzos en la grabación fueron a mediados de la década del 50 del siglo pasado, fue a comienzos de los 60 cuando llegó el éxito con el tema “Hide away”, que se convirtió en pieza obligada para interpretar por todas las bandas de los bares de blues y rock. Desde ese momento la carrera de Freddie King fue en alza. Grabó un par de discos producidos por Eric Clapton y otros por Leon Rusell, quien compuso especialmente para King el tema “Going down” que fue más conocido por la versión de Jeff Beck.
Hace 30 años falleció esta leyenda, quien dejó para la posteridad su estilo interpretativo lleno de mucho ritmo, lleno de mucho funk, pleno de vitalidad.
Los sábados 9, 16 y 23 las Historias del Blues de Javeriana Estéreo transmitirán un ciclo especial dedicado a Freddie King.

Botafogo o el blues argentino

Miguel “Botafogo” Vilanova es un grande del blues argentino. Lleva más de 30 años de carrera artística, ha tocado al lado de importantes artistas del género como B.B King, Albert Collins, John Mayall, Eric Clapton. Se inició al lado de “Pappo”, el mejor de todos los blueseros del cono sur. ¿Qué más se puede decir? Bueno, “Botafogo” me contó su historia hace unos días aquí en Bogotá, cuando vino a Rock al Parque.
¿Cómo comienza su carrera en el blues?
En mi oficio como guitarrista, dirigido hacia el blues, comienzo cuando tenía 11 ó 12 años. Básicamente cuando conozco a un guitarrista de Buenos Aires llamado “Pappo”, Norberto Aníbal Napolitano, que recientemente falleció. Yo escuchaba sus discos y veía sus actuaciones en vivo, siendo un niño, y bueno, era una figura un ídolo absoluto, un ídolo como niño, como adolescente. Como figura masculina, como músico, el mensaje que te tiraba, no eran las canciones que cuando niño te hacen escuchar la familia, los medios.
Descubro a través de “Pappo” todo un mundo musical muy profundo, además después tuve la enorme bendición, poco tiempo después de que lo conocí, a los 17 años, de tocar con él el bajo, junto con otro amigo, que tocaba la batería, ese fue el nexo. Empecé a tocar con él a esa edad y a veces me llamaba para tocar, para una gira, para un show, yo tenía una banda y él tocaba. Tuve esa enorme bendición de tocar con mi ídolo, de aprender con él, de que me dijera “esto no se toca así, tocalo de esta manera”. Haber tocado con él en Europa, en España hicimos una gira en 1979. Ese fue el disparador. A través de Pappo conocí los nombres de Eric Clapton, John Mayall, Rolling Stones, Jeff Beck. En Argentina en los años 60 lo que llega como información de blues y rock llega desde Londres, porque lo último que llegaba de América era Elvis Presley. No escuchábamos nada de los negros. Así conocí esos nombres y después, a través de los ingleses conocí nombres como Willie Dixon, Zeppelin tocaba canciones de Willie Dixon y yo decía «¿Quién es Willie Dixon?, no hay nadie que se llame así», entonces me decían “no, es un negro norteamericano”.
Muy joven me fui a vivir a España, en los años 70, en plena dictadura en Argentina, donde obviamente en la parte cultural no pasaba nada que no fuera manejado por ellos y teniendo en cuenta lo que culturalmente puede pensar un militar, pues era pobrísima la situación. Entonces me fui a España, Franco había muerto, había una liberación absoluta, había una explosión de arte y propuestas, una cosa maravillosa que yo también tuve la oportunidad de protagonizar, en Madrid, en los años 70, en la movida madrileña, toqué en uno de los grupos de esa movida que se llamaba Cucharada.
¿Siempre blues o también rock?
Blues y rock. La movida argentina que te conté tenía esa característica. Me acerco al blues y comienzo a investigar, en España en los años 80 vi a B.B. King y eso fue como un detonador, vi a Doctor Feelgood, una banda inglesa. Conocí en España un montón de artistas que no tenía idea, tuve compañeros guitarristas españoles que me decían que estudiara, me decían “no seas gilipollas”, “pero si B.B. King no estudió. ¿Quién estudió?” decía yo. Pero bueno, me dio por estudiar y me hice fanático del estudio. Así aprendí a leer las notas, yo no sabía nada, y eso fue una bendición porque el temor, el mito, era que el bluesero callejero si estudia pierde el feeling, y me pasó al revés. Cada vez apreciaba mas la simpleza del blues y cada vez iba mas atrás en la escucha, escuchaba a Mississippi John Hurt, Blind Willie McTell, Robert Johnson y desde ahí en adelante hasta Muddy Waters, cuando se cuelga la guitarra eléctrica, la telecaster y se amplifica. Toda esa zona de blues es extraordinaria, la riqueza instrumental y hasta poética, porque la poética bluesera esta un poco desprestigiada contra el tango que tiene una cosa poética increíble. Nombro el tango porque son contemporáneos, W.C. Handy compuso tangos y compuso “St. Louis blues”. En Argentina era muy típico que una orquesta típica de tango se cambiara de ropa y tocara jazz, entonces eran la jazz band y la típica, pero eran los mismos músicos. Aparte del origen: los burdeles, los honky tonk, los puertos que hermanan al tango y al blues, pero el tango siempre se lo comió poéticamente. Comencé con la investigación y me encontré a Son House con su virtuosismo en las falencias, ese estilo que tocó, a mi me pega muy fuerte, unos relatos interminables. Entonces dije, “bueno hay que seguir buscando”. El blues tiene esa cosa, hasta el último dia de tu vida puedes estar dedicado investigando artistas, grabaciones, temas, es un compañero de tu vida. No importa que seas viejo, al contrario, cada vez escuchas más blues.
Cuando usted regresa a Argentina, ¿cómo encuentra la movida blusera?
Yo vuelvo de Madrid en 1984 y la movida bluesera no era muy movida, era inmóvil. Había un grupo muy famoso que se llamaba Dulce 16 y su guitarrista me tutorea para que vuelva a entrar a Buenos Aires y reconocer, todo era distinto, no había nada de lo que yo conocí, ni mis padres ni mi casa, un país desvastado. Me muestra la movida blusera de Buenos Aires y me lleva a ver a un grupo que hoy es el número uno, un grupo que se llama Memphis La Blusera. Yo lo quería matar, era un desastre, todo desafinado, instrumentos rotos, sin embargo, los tipos se han convertido en la banda número uno de Suramérica junto con los Blues Etílicos de Brasil. La movida era pobrísima, hice un grupo que se llamó Durazno de Gala y traté de que no fuera un emulo de Chicago, quise hacer otra cosa. Además respetar mis raíces que son el rock y el blues argentino, a través de “Pappo” y Manal, que fue una marca indeleble para el blues en Argentina, blues porteño muy argentino, pero con sus influencias jazz y blues en inglés.
¿Qué siguió después de Durazno de Gala?
Se forma en 1985, se separa en 1995. Ahí empieza mi carrera solista, me dedico a todo, todo lo que he hecho, lo que voy a hacer, es mi búsqueda de un crecimiento creativo, una cuestión de viveza criolla: si trabajo, trabajo para mí, para mi nombre y para los míos. Hasta ahora va bien, me permitió hacer cosas que solamente estaban en mis intenciones, son cosas que dices “esto no va a pasar”. La primera, que tocara la guitarra como “Pappo”. Ahora veo que, bueno, uno madura y veo que ya se que el arte se expresa como las huellas digitales, nadie es como el otro, pero son hermosas las influencias y el recuerdo, más cuando son de amigos como “Pappo”. veo que me ha pasado una serie de cosas que parecen sincronizadas por una mente universal que vio mi intención y mi deseo de algo que se podía cumplir, me han pasado cosas como tocar en Estados Unidos, que me invite Carey Bell, el armoniquista de Muddy Waters, o con Bruce Ewan, el mejor armoniquista que hay actualmente, tocar con Blind Mississippi Norris, uno de los últimos bluseros que debe haber, tocar en el Beale Street en Memphis, donde crecieron Elvis Presley y B.B. King, ser el soporte de Eric Clapton, el soporte de Buddy Guy, de B.B. King, tocar con Hubert Sumlin que fue el guitarrista de Howlin’ Wolf, el mejor cantante de blues. Yo cuando era adolescente no podía salir a la calle sin escuchar un tema de Howlin’ Wolf, cualquier tema: “Gallo rojo”, “Built for Comfort”, sicológicamente y espiritualmente me sentía como si saliera con un escudo.
En su carrera como solista, el nuevo disco, “Don Vilanova”, ¿marca algún cambio?, lo digo por usar su apellido, la portada como cayéndose la piel. ¿Es como mostrar una madurez musical?
Todo tiene que ver porque es la madurez de un hombre, estoy en una edad donde se entra en un proceso distinto de todo lo anterior. Tiene mucho que ver. La tapa por ejemplo es un sueño, vi que salía de una jungla embarrado todo de pies a cabeza, entonces con mi hija Julia empezamos a jugar en el patio de mi casa, me embarré y ella me tomó fotos. Las características del disco te las estoy empezando a definir, yo vi el sueño de la tapa, mi hija sacó las fotos, mi hijo fue el baterista y el productor, siendo su debut, y eso le da una amplitud que en otro discos no pude lograr, además mi hijo me hizo hacer una preproducción que yo nunca hacia, el me enseñó eso, tocar muchas veces un tema, cambiar una palabra. La primera vez que hago esto y nos fue bien, estuvimos nominados al premio Carlos Gardel, fue una cosa muy linda y eso marca definitivamente.
¿Cómo ve el blues en Latinoamérica?
Puedo dar fe, no es ningún chisme, de que hay muchos jóvenes estudiantes. Tengo la faceta de docencia y tengo siete libros publicados, y sé que se venden muchos mis libros de blues, escalas, bajo, bueno, teoría, armonía, hice un libro de armonías para guitarristas porque todos los libros de armonías están hechos para pianistas, entonces hay que reinterpretar todo. Esas cosas van viajando por el mundo, son como botellas con un mensaje adentro. He recibido de Colombia emails de pibes que estudian con mis libros, que les sirvió mucho. Hay una movida que esta cocinándose, hay grandes representantes en todos los países. En Brasil hay bandas como Blues Etílicos, Fishbones, Danny Vincent, guitarristas extraordinarios, tocan muy bien pero siguen imitando a los grandes, cantando en inglés, con la tonada bien americana, es bueno pero no los veo jugarse por ellos mismos, con las letras en portugués, que pienso que es la manera más noble de defender el blues en cada país, con los modismos propios, hasta con la instrumentación de cada lugar. Si lo ultimo que esta grabando Putumayo, Music Maker, sellos chiquitos pero de vanguardia, están grabando indios con Taj Mahal, buscan las raíces, el blues vino más bien de la raíz de la humanidad.
Entonces lo que le falta al blues en Latinoamérica es identidad.
La identidad de cada pueblo, de cada lugar, de su lenguaje, hasta de los pueblos originarios, en quechua, yo que sé, así hay que cantar el blues, porque el blues no es africano ni americano, el blues es del universo. El blues es el nombre que se le dio a un conjunto de sonidos que se tocan en un orden, con ciertas claves, pero es solo un nombre, en su esqueleto es una escala que está en el universo. La escala del blues la usaron en China, en la India, el sitar indio es un instrumento que tiene ragas con escala pentatónica. La pentafonía fue trabajada por muchas personas, es una larga historia, pero el ser humano es una gran antena para captar eso y para emitir.
¿Cómo es la relación musical con su hijo?
Bueno, la relación musical empieza cuando era un bebé. lo llevé a un ensayo en Madrid y se enamoró de la batería, al otro día estaba con lápices golpeando todo, y después, a los 4 años, le compré una batería miniatura, empezaba a dar palos, le tocaba la guitarra y el se emocionaba. Cuando nos mudamos a Buenos Aires volvió a tocar la batería, yo le tocaba base AC/DC y se enloquecía, era una cosa de 4 años. Después se olvidó un tiempo, en la primaria y primeros años de secundaria, después lo volvió a retomar, le regalé una batería grande, empezó a tocar y a hacer su discoteca. Cada tanto teníamos contacto. En mi primer trabajo solista el tocó un tema, un blues, en vivo yo lo hacía tocar algo, y recuerdo que “Pappo” le hacía probar la batería. Después se puso muy serio en el estudio, se puso a mandar en su búsqueda y le pasó como a mí, jovencito debutó con sus ídolos máximos, con Animal, se ganó el puesto. Estaban buscando baterista y él se grabó tocando sus temas. ahí nuestra relación empezó a alejarse un poco porque empezó a tocar en un grupo que era más famoso que yo, un éxito, comenzó a grabar, fue a Estados Unidos, entonces en esa época él tenia su historia y yo tenia la mía. Pero en “Don Vilanova” nos volvimos a encontrar, en realidad mucho antes porque el disco tiene dos años y tuvo un año de preproducción, nos hemos asociado en que es mi productor y es mi baterista de vez en cuando, además es el novio de mi baterista y ella tiene un grupo, entonces él toca conmigo cuando los conciertos de ella se cruzan.
¿Cómo marcó al blues argentino la muerte de “Pappo”?
Si vale la comparación blusera, fue como cuando murió Muddy Waters. Él fue el gestor, el mentor, el creador de la movida del rock argentino en un gran porcentaje, aunque le pese a los artistas de hoy, pero “Pappo” sembró la semilla más gorda y jugosa del rock argentino. Habría sido solo música argentina, pero ahora es rock argentino. Hasta el mismo Spinetta lo reconoce. Él me contó datos que yo no tenía idea del nacimiento del rock argentino, me decía Spinetta que “Pappo” les decía qué escuchar, qué tocar. “Pappo” plantó la semilla más jugosa, después Spinetta hizo cosas importantes como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade, Spinetta solista.
¿Cómo está la movida rock y blues en Argentina?
Hay muchos pibes estudiando, yo hago tocar a mis alumnos conmigo en un momento. En este momento la movida rockera argentina tiene a un montón de chicos que han estudiado conmigo o con mis libros, allá está Cosquín Rock y bueno, me los encuentro en backstage, en los almuerzos y me saludan muy cariñosos. En este momento hay muchas bandas y entonces de alguna manera estoy metido.
“Pappo” ayudó a formarlos a ustedes y usted está continuando esa línea.
Sí. la suerte que me dio la vida de que a los 17 años pudiera tocar con mi ídolo, desde el primer gesto de “Pappo”, el 28 de diciembre de 1973, no había nada más grande en Argentina, yo estaba tocando con él, yo era un desconocido que por primera vez tocaba el bajo, fue una enseñanza enorme, fue muy generoso al querer sembrar, esparcir, tener una fe tan grande en el arte como la antena que nos va a comunicar y nos va a dejar la humanidad más sana, la generosidad en un ambiente que nos gusta compartir. El más grande compartió conmigo, eso me obliga a ser noble con ese acto y reproducirlo lo más que pueda, devolver. El mismo “Pappo” me lo dijo “¿sabes lo que le escuché a Santana? los músicos somos mangueras, la música es el agua y la audiencia son las flores”, si alargamos la metáfora, decimos, claro hay tipos que anudan la manguera y se hinchan y se hinchan de ego, adórenme a mi, soy dios, y el agua no se resiste y estalla finalmente. Hay que agradecer al universo por cumplir la función de manguera, es uno de los más grandes privilegios. Devolver, creo que lo hice siempre, enseñar y enseñar todo y no guardarme nada y que ese tipo toque bien y que se conecte con la música interior que posee por ser parte de ese cosmos y funcionó, puedo decir que funcionó.
¿Qué viene ahora para “Botafogo”?
El lanzamiento del primer DVD. Hice un repaso de imágenes, un repaso de mi historia, para mostrarme, viene eso. También un disco nuevo, ya tenemos un montón de temas que voy a hacer con la banda que tengo ahora, ya hemos hecho algunos ensayos, mi hijo va a ser el productor, ya empezamos preproducción aunque yo intento que no se lo crean demasiado para que el proceso sea profundo, que parezca que llevamos 10 años tocando juntos.
Bueno, Putumayo sacó un disco que se llama “Blues around the world”, donde hay un tema mío, y el contacto con Music Maker: quieren que yo vaya a tocar a Estados Unidos y llevar otros artistas a Argentina. bueno, tenemos algunas ideas, de poder expandir un poquito, mi sueño sería tener una camioneta, una cama, cajoneras, guardar guitarras, discos, equipos, y salir por todo lado y hacer una escuela itinerante con actuaciones posibles, dar unas clínicas, tocar con los chicos de los pueblos y llevar un pequeño grabador y grabar algunas cosas que estén haciendo los chicos. Esa es mi intención. Vamos a ver si encontramos los medios.
Javeriana Estéreo (91.9 fm; www.javerianaestereo.com) transmitirá los domingos 12, 19 y 26 a las 5 p.m., en las HISTORIAS DEL BLUES, un ciclo especial dedicado a este músico argentino.