Category: CINE


Nadie gana en la guerra

Tenía una vaga idea de “La delgada línea roja”. Cuando estuvo en furor, o mejor tiempo después, la alquilé en Blockbuster para verla en casa. Recuerdo que eran dos casetes VHS debido a su extensión. Comencé a verla y el resultado fue que me dormí. Perdido y ante la duración de la cinta, decidí no volverla a ver y elaborar un concepto a partir de lo que había visto: una película de guerra, lenta, con mucho pensamiento y poca acción.
Hoy la volví a ver, ya no en VHS sino en DVD, en casa, con sonido 5.1, en una buena pantalla y de día. Creo que me parece importante mencionar esta atmósfera pues, ante cierta repulsión que le tenía a la película, pienso que debía tener por lo menos un buen ambiente para su apreciación.
Mi concepto cambió por completo. Obviamente, sigue siendo una película de guerra, lenta, con mucho pensamiento por parte de los personajes, pero ahí radica la importancia de “La delgada línea roja”: una reflexión en torno a la crudeza e inutilidad de la guerra, que no solo se convierte en un derroche de dinero sino también en una enorme pérdida de vidas humanas y un atentado contra la naturaleza.
Mallick nos cuenta la forma en que un batallón estadounidense, durante la Segunda Guerra Mundial, tiene que tomarse un sitio conocido como La roca, dominado por los japoneses y fundamental para lo que es el dominio de la Melanesia. A lo largo de la cinta cada soldado va mostrando su manera de pensar acerca de la guerra, su modo de enfrentarla y su modo de morirla. La manera en que van asimilando esa experiencia es única, reflejando su ansiedad, su dolor, su angustia y, por momentos, su alegría.
Destaco no solo el guión y las actuaciones sino también el manejo de cámara, muy fluido, detallando las situaciones con movimientos lentos, casi como una danza mínima. Igualmente la música, fundamental, pues acompaña muy bien cada escena en la que es utilizada, en particular en las escenas de combate, en las que no viene una música de acción sino más bien sonoridades lúgubres, devastadoras, que sirven de reflejo de lo inútil que es la guerra.
La delgada línea roja (The Thin Red Line); Director: Terrence Malick; Reparto: Nick Nolte, James Caviezel, Sean Penn, Elias Koteas, Ben Chaplin, John Cusack, Adrien Brody; Duración: 170 min.; País: EE.UU; Año: 1998.

A propósito de Eric Rohmer

El pasado 11 de enero falleció Eric Rohmer, uno de los grandes directores del cine francés, de los más destacados de la llamada Nouvelle Vague. Licenciado en literatura francesa, en 1946 publicó la novela “Elizabeth”, bajo el seudónimo Gilbert Cordier, con el cual firmaría muchos artículos periodísticos.
Jean-Marie Maurice Scherer, su verdadero nombre, daría vida a Eric Rohmer en 1957 con la publicación del libro “Hitchcock”, escrito en compañía de Claude Chabrol. De acuerdo con varios actores y conocedores de su obra, este seudónimo fue escogido para ocultarles a sus padres su profesión de cineasta y que ellos siguieran pensando que era un profesor de literatura. Pero, a juicio de muchos, su carácter reservado fue el principal motivo para utilizar nombres diferentes al original, razón por la que se conocer pocas cosas acerca de su vida privada.
El ambiente de París sirvió para que Rohmer se inclinara hacia el cine y conociera a Jacques Rivette y a Jean-Luc Godard. Los tres fundaron La Gazette du Cinéma. Su trabajo como editor, más otras experiencias como crítico en otras publicaciones especializadas, llevaron a Rohmer a dirigir de la famosa revista Cahiers du Cinéma.
En 1959 Rohmer presenta su primer largometraje, “El signo del león”, el cual tuvo una acogida fría por parte de la crítica con su consabido efecto comercial. Sin embargo, esto no fue un obstáculo para seguir con su carrera como realizador: en 1962 comenzó “Seis cuentos morales”, la primera de las tres series que marcaron su larga trayectoria, compuesta por “La boulangère de Monceau” (1962), “La carrière de Suzanne” (1963), “Mi noche con Maud (1969)”; “La coleccionista” (1967); “La rodilla de Claire” (1970); y “El amor después del mediodía” (1972).
En la década del ochenta llegó “Comedias y proverbios” con “La mujer del aviador” (1980); “La buena boda” (1981); “Paulina en la playa” (1982); “Las noches de luna llena” (1984); “El rayo verde”(1986); y “El amigo de mi amiga” (1987).
La última década del siglo XX vio a Rohmer desarrollar “Cuentos de las cuatro estaciones”, serie que incluye “Cuento de primavera” (1990); “Cuento de invierno” (1991); “Cuento de verano” (1996); y “Cuento de otoño” (1998).
A todo este trabajo se suman cortos, mediometrajes experimentales, documentales, comedias, películas de carácter histórico y varios thrillers, en los cuales queda plasmada la atracción del cineasta por las relaciones humanas y los detalles sicológicos de los personajes, que hablan constantemente para explicarse a sí mismos, incluyendo al espectador dentro de su reflexión sin llegar a un punto final.
Esta forma de afrontar el desarrollo de las historias hizo de Eric Rohmer un experimentador constante, que se renovaba y refrescaba en cada nuevo filme.

Festival de Cine Francés

Comenzó la semana pasada el 7° Festival de Cine Francés, una muestra que los amantes del buen cine esperamos cada año. Teatros de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla exhibirán las 30 películas que para 2008 ha seleccionado la organización, haciendo “énfasis a la valorización de la diversidad y riqueza de la producción francesa”.

En esta oportunidad se le rinde un homenaje al director Alain Resnais, de quien se podrán apreciar clásicos como “Hiroshima mon amour”, “Nuit et brouillard” y “Les statues meurent aussi”. También habrá una muestra de cine africano, con cinco películas de ficción y documentales con tres películas que se presentan por primera vez, que cuentan en tres partes la historia de Sudáfrica, desde el Apartheid hasta la reconciliación.

De este festival he visto ya tres películas, absolutamente recomendadas: “La mujer cortada en dos”, nueva película de Claude Chabrol; “Un secreto” de Claude Miller; y “Julia”, la producción más reciente de Erick Zonca, recordado por “La vida secreta de los ángeles”.

Hay varias cosas para anotar acerca del festival: muchas de las copias que se traen están en DVD, lo cual para muchos atenta contra la belleza del cine. Realmente creo que no hay nada malo en eso, pero por lo menos en el cuadernillo de programación deberían indicar que las películas serán exhibidas en ese formato. Igualmente deberían tratar de ubicar una sala exclusiva para estas proyecciones.

Por otro lado, el público brilla por su ausencia. Anoche, por ejemplo, en la Cinemateca Distrital, donde generalmente hay que hacer larga cola para entrar a la función de algún festival, los espectadores éramos contados (y eran las 7 de la noche). No tengo un dato exacto de taquilla, pero ayer más de 20 personas no vimos la película. Ahora, es obvio que la gente no vaya porque no hay difusión del festival, en ningún medio se ven notas acerca de este evento ¿ya no les interesa el buen cine ni a El Tiempo ni a El Espectador? Porque, de todos modos, hubo una ceremonia de presentación del festival a la cual asistieron muchos periodistas y les entregaron un dossier.

También hay que preguntarle a la organización: ¿qué pasa con la difusión? En otros festivales se veían afiches en los muros de la ciudad, a mi correo electrónico llegaban diariamente, por lo menos, dos mensajes diarios con información. Ahora nada.

Bueno, dejando a un lado la quejadera, toda la información del festival la encuentran en la siguiente página: http://www.7festivaldecinefrances.com/

Del 6 al 12 de octubre próximos, Madrid, Santa Cruz de Tenerife y Bogotá vivirán simultáneamente este festival cultural con más de 60 invitados de diferentes disciplinas como literatura, cine, artes plásticas, arte dramático, danza, música y gastronomía.

Dentro de los eventos del festival, el público podrá participar en mesas redondas, conversatorios, clases magistrales y encuentros étnicos, así como también galas de poesía, presentaciones de teatro, ciclos de cine, conciertos y exposiciones, entre otros.

Conozca toda la información de VivAmérica Festival 2008 en su página oficial: http://www.vivamerica.com/

Tornatore (casi) desconocido

Por: Andrea Echeverri Jaramillo

Las películas de Giuseppe Tornatore suelen ser almibarados melodramas, con ritmo lento y acompasado, llenas de bellas composiciones visuales y narrativas. Salvo Una pura formalidad, donde el suspenso ya había ocupado un lugar destacado, en general sus filmes se centran en pequeñas grandes tragedias personales, sin excesos de violencia, pero con bastante pasión. La más recordada suele ser Cinema Paradiso.

Por eso sorprende La desconocida, cinta realizada en 2006, seis años después de la anterior, la encantadoramente dulzona Malena, y que poco tiene que ver con ella. Se trata, en esta ocasión, de un drama violento por ratos, gélido en otros, y bastante más complejo formalmente, que desde un comienzo se erige en un reto para el espectador, en tanto suelta por retazos fragmentos del pasado de la protagonista, que el cinéfilo debe hilvanar por su cuenta para entender el presente de la historia.

La película cuenta el acercamiento de una joven ucraniana a una familia de joyeros en Italia, a la que accede para cuidar a la pequeña hija de la pareja, que sufre de una rara enfermedad neuronal. El vínculo con la niña es el eje emocional de la cinta, mientras que la serie de misterios que rodean a la mujer son el hilo narrativo fundamental.

Tristemente, el final no se sostiene del todo, y Tornatore decide develarnos explícitamente todo lo que ya nos habíamos esforzado en entender por nuestra cuenta, pero aun así el filme es un buen hallazgo dentro de la cartelera de cine arte y entre la filmografía del director.

La desconocida (La sconosciuta). Director: Giuseppe Tornatore. Reparto: Ksenia Rappoport, Claudia Gerini, Alessandro Haber, Michele Placido, Angela Molina. País: Italia. Año: 2006.