Diarios de bicicleta
David Byrne
Editorial Sexto Piso, 2011, 339 pp.
Conocía a David Byrne por razones musicales. La primera, por su banda Talking Heads; la segunda, por su sello discográfico Luaka Bop, en el que han participado algunas agrupaciones colombianas. Ahora lo hago más cercano gracias al apego que tiene este artista por las bicicletas, cuya funcionalidad y utilidad como medio de transporte para lograr ciudades más amables y sostenibles se ha encargado de divulgar.
En este libro realmente sentimos la bicicleta como un vehículo. Leemos las descripciones que Byrne hace de ciudades como Buenos Aires, Nueva York, San Francisco o Sidney y, de inmediato, es posible imaginarlo montado sobre su bici, transitando por las calles de esas urbes que poco a poco se han ido abriendo a permitir que los ciclistas usen sus vías para transportarse.
Los relatos de Byrne se convierten en una base importante, no solo para conocer sitios determinados sino también para comenzar a formar una cultura de la bicicleta. Este libro se convierte en una buena guía temática pero también en la forma de mostrar cómo la bicicleta es una alternativa viable para transportarse, algo que todavía falta en Colombia, país en el que se tiene mucha cultura ciclista a nivel deportivo pero al que le falta meterse mucho más a fondo en ver al ciclismo como un estilo de vida.
Alguna vez leí en un libro que ser ciclista iba mucho más allá del simple hecho de montar en bicicleta, que ser ciclista era involucrar a la bicicleta en todo lo que a uno le rodea. Pienso ahora que esa es la esencia del libro de Byrne, para quien la bicicleta se convirtió en una extensión de su vida, así como en su momento lo fueron la música y el arte, permitiendo que juntos rueden en un halo vital mucho más sostenible.