Historias reales de la vida falsa
Jaime Echeverri
Ediciones Pluma de Mompox, 2011; 92 pp.

El nombre lo dice todo, eso es lo que vamos a encontrar: historias reales, tan reales que parecen ser traídas de algún mundo fantástico. Pero no, todas están muy bien centradas en la tierra, en Colombia, en Bogotá, una ciudad muy real, muy palpable, como la que se retrata en las páginas de este libro.
“Historias reales de la vida falsa” fue publicado en 1979 y reeditado en la colección Voces del Fuego de Pluma de Mompox. A pesar de tener ya más de 30 años, los relatos se encuentran frescos, su lenguaje se ha sabido conservar en el tiempo y, como los buenos vinos, tiene un agradable sabor.
Son historias muy fluidas, que dicen mucho acerca de la intimidad humana, de hombres de carne y hueso agobiados por sus problemáticas cotidianas. Asistimos de esta forma al drama de un policía de barrio que desea ser un integrante del escuadrón antidisturbios e imagina que unos jóvenes que juegan fútbol en un parque son, en realidad, miembros de un grupo insurgente listo para atacar. El sudor, el temor y la locura se sienten en cada frase, en cada signo de puntación.
También está el mago que quiere hacer el último truco de su vida y, como un Houdini criollo, realizar el gran escape que le permita huir de la escena del crimen cometido; o la mujer que luego de la muerte de su hermano decide encerrarse en su casa, en una habitación sin ventanas, a jugar parqués en un último intento por entretener la vida y distraer la muerte; o el cantante de tangos que nunca ha salido del país pero que es tan reconocido como las calles y los personajes de las canciones que entona, que al final se vuelven de las mismas condiciones de los protagonistas de estos cuentos a quienes, como en la ilustración de la portada, la vida devora a grandes dentelladas, sin compasión.